el señor de los ciels

¿Cómo afectaría a México un conflicto bélico entre Corea del Norte y Estados Unidos?

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Por: Arturo Pastrana Olvera*

Tw: @arturopastrana

Diversos análisis se han realizado en últimos días en la red, medios locales, y televisivos, sobre la escalada de tensiones bélicas entre la Unión Americana y Norcorea, describiendo, en su mayoría, las posibilidades reales de entrar en un conflicto armado.

En el presente texto no nos detendremos a verificar o a desmentir la posibilidad del conflicto, sino a visualizar las posibles consecuencias económicas, sociales y políticas que tendría México frente a un eventual conflicto.

La historia de los conflictos bélicos por parte de nuestro vecino del norte ya es conocida por nuestra nación: recientemente la guerra contra el terrorismo librada por el ex presidente Gorge W Bush en 2003, quien, con aires mesiánicos, pretendía liberar el orbe de la amenaza terrorista. Sin embargo, al entrar los Estado Unidos de Norteamérica en guerra con Irak, nuestra “lealtad” fue puesta a prueba, y es que, siendo miembros en aquel entonces del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, fuimos contrarios a la doctrina bélica de nuestro vecino, votando a favor de la más estricta verificación de armas nucleares en Irak.

En aquel entonces, las repercusiones económicas sociales y políticas para nuestro país fueron evidentes. Por una parte, el desechamiento de la Reforma migratoria que tanto necesitábamos –que por consecuencia puso a nuestros paisanos en una situación cada vez más precaria en cuanto a sus derecho y garantías–; por otro lado, al ingresar Estados Unidos al conflicto con uno de los mayores productores de petróleo de Medio Oriente, los precios de los hidrocarburos tuvieron un incremento, llegando a 25 dólares por barril, lo cual para el Estado mexicano fue un aliciente toda vez que los ingresos por parte de PEMEX incrementaron, pero para la industria nacional esto traería consecuencias en la inflación de los productos derivados del preciado hidrocarburo, por lo cual permaneceríamos en una recesión económica atípica, además, las relaciones internacionales que mantendría México posteriormente al conflicto entre ambas naciones, fueron tibias por no llegar a ser totalmente frías y estériles, continuando con una andanada de golpes bajos como los realizados al sector del transporte de carga en aquel país.

Si Estados Unidos entrara en un conflicto bélico con Corea del Norte, las consecuencias para nuestro país serían de carácter económico, social y político.

La necesidad de movilidad naval por parte de Estados Unidos ante la amenaza latente de la enorme capacidad nuclear de su contraparte asiática, lo llevaría a tomar previsiones energéticas, realizando compras superiores al promedio de hidrocarburos para su maquinaria bélica, almacenándolas en caso de que el conflicto llegase a escalar de nivel. Esto traería por sí solo un aumento de los hidrocarburos a  nivel global,

México, siendo productor de petróleo, no cuenta con la capacidad industrial para sintetizar todos los productos derivados que requiere la económica interna (incluida la gasolina), por lo que el incremento a nivel local de los productos derivados sería evidente, y, en consecuencia, el encarecimiento del costo de manufactura de diversas industrias que requieren derivados de éste se reflejaría en la diversidad de productos del mercado interno, con lo cual estallaría un proceso inflacionario del que difícilmente escaparíamos, lo que nos arrastraría a un mayor descontento social y a la brecha de la desigualdad social.

Por otro lado con la falta de autosuficiencia alimentaria de nuestra nación (la cual importa más del 45 por ciento de los productos agrícolas para abastecer la demanda nacional de alimentos, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), teniendo en consideración que de ese 45% más de la mitad provienen de los Estado Unidos) estaríamos en otra desventaja estratégica: Estados Unidos daría prioridad al almacenamiento de productos básicos, así como la atención primordial a su mercado interno, el cual, como todos ya sabemos, se destaca por prever cualquier escenario apocalíptico, almacenando el ciudadano promedio grandes cantidades de alimento en sus domicilios, generando, en consecuencia, un encarecimiento de los productos que importamos actualmente. En el aspecto social, nuestros paisanos radicados en aquel país, así como en 2003, serían llamados a la gran maquinaria de guerra: bajo la premisa de que no existe para los Estados Unidos un escenario bélico de temporalidad corta –llámese Vietnam, Irak y Afganistán por mencionar algunos– con lo cual las minorías como: hispanos, afroamericanos, entre otros, estarían destinados a esperar el llamado del Tío Sam para la batalla.

En el campo de las relaciones internacionales, nuestro vecino del norte, llamaría a cerrar filas a sus aliados y socios, con lo cual estaríamos a expensas de que el nuevo gobierno fuese accesible a las demandas de la maquinaria bélica de Estados Unidos, pero aún nos involucraría con el envió de tropas al conflicto, aumentando más la crisis económica en la que estaríamos inmersos.

La presente descripción de las posibles consecuencias de un evento bélico no son con el ánimo de ser fatalistas ni mucho menos pesimistas, pero sí sensatos respecto a la posibilidad de un conflicto bélico y en sus repercusiones, que serían evidentes y directas, no con misiles y armas de destrucción masivas, sino con la dureza de cualquier crisis económica y social. Es por ello que las preguntas obligadas que  hago en este texto son: ¿Ralamente prevemos en lo local por posibles eventos globales? ¿Es necesario un conflicto global para revolucionar en la sustentabilidad de la economía familiar? ¿Nuestro gobierno está preparado para solventar nuestras necesidades básicas en caso de una carestía alimenticia? Confiando en los internacionalistas y sus buenos pronósticos, espero que no lleguemos al conflicto entre ambas naciones, y si es así será necesario que tomemos las medidas económicas a nuestra alcance para minimizar lo mayormente posible las consecuencias.

*En REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO creemos en la construcción comunitaria de los medios. Por ello, fomentamos la participación de nuestros usuarios para que, juntos, generemos y difundamos la información de manera equitativa y plural. Este texto forma parte de ese esfuerzo. 

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